Día 15.
A quién quiera que me lea y a mi yo del futuro, fundamentalmente.

¿Qué decirte?
Día sombrío en la ciudad, las nubes ocultaron al sol y las gotas amenazaron durante toda la tarde.
Qué difícil escribir cuando la incertidumbre cada día asoma su cabeza y con ella el sinfín de preguntas de lo que vendrá.
Hoy agradecí no tener televisión y por no sintonizar ningún programa de radio (de hecho, los suspendí cuando el caos COVID-19 desembarcó en el país).
Gente discutiendo sobre TODO y nada a la vez, moneda corriente, pero qué agotador.
Durante toda la jornada recordé la palabra paciencia.
Mi vecina recibió más visitas de lo normal, como si nada estuviera ocurriendo. Hasta llegué a preguntarme si tendría un amante médico.
Los mosquitos siguen haciendo de las suyas, no dan tregua. Me recuerdan a los humanos. ¡Insoportables!
En días, más precisamente el 1 de abril, habrá un intento de volver a la normalidad: tendremos clases virtuales... no pudieron organizar horarios y aulas en los primeros días de cursada, ésto... sabrá Dior qué saldrá.
Por cierto, terminé la trilogía; conclusión una 💩, como el cuarto libro. Debería intentar escribir una reseña (con spoilers), no importa si siento que siempre digo lo mismo. ¡Basta de excusas, che. Esto es un blog y queremos reseñas(?)!
Marzo comienza su retirada, nos queda el 31, pero será un mes recordado y estudiado durante décadas. Un antes y después en la vida de todos los argentinos; mejor dicho, de la humanidad.
Pequeño recordatorio: cultivemos la constancia y los buenos hábitos. Ánimo. ¡Todo pasa!